La tradición popular nos trae a nuestros días un dicho o refrán que por su carácter práctico y recurrente ha sobrevivido al olvido. ¿Qué quiere decir la expresión tan conocida “que no te la den con queso”? ¿Qué culpa tiene en esta expresión el delicioso queso?

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¿A que muchas veces habéis tomado vino con queso? Pues seguramente ahí os la han dado con queso… y es que el origen de la expresión tiene que ver precisamente con la mezcla del sabor de estos alimentos.

 

La picaresca es una de las facetas que el hombre ha desarrollado desde que el mundo es mundo. Probablemente, ésta sea provocada por el instinto de supervivencia. El ser humano necesita proveer a su familia, con el fin de preservar la supervivencia de su tribu o clan.

 

Resulta que el queso es capaz de engañar a las papilas gustativas haciéndolas insensibles a ciertos defectos de los vinos malos. Esto lo sabían los antiguos comerciantes de vino… y sacaban partido de ello.

 

Cuando un comerciante tenía una partida de vino especialmente mala, se la daban a probar al posible comprador acompañada con una tapita de queso. Eso hacía que el vino aún y siendo una mierda resultara exquisito al comprador.

 

Hoy en día, seguimos utilizando esta expresión como aviso, señal de alerta, enfado o resignación. Así, aconsejamos “que no te la den con queso” o nos lamentamos diciendo “me la han dado con queso”. Evidentemente, en el segundo de los casos ya es tarde: hemos caído en un engaño, trampa, mentira o estafa.

 

Por tanto estad atentos: ¡Que no os la den con queso!