Os traemos una pequeña recopilación sobre lo que se considera las mejores playas del mundo, los arenales y calas más irresistibles del planeta, desde el Mediterráneo hasta el océano Pacífico

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Matemwe Beach. Zanzíbar (Tanzania)

Una larga línea de palmeras sombreando la arena blanca es la imagen característica de Matemwe Beach, en el nordeste de Zanzíbar. La proximidad de la costa africana ha convertido la isla –y esta playa en concreto– en el destino de quienes buscan relajarse tras un safari por los parques de Tanzania o después de subir al monte Kilimanjaro (5.895 m), el techo del continente. Matemwe es un excelente enclave para bucear entre corales y navegar a bordo de un dhow, la embarcación de vela típica de la costa suajili.

 

Cala Macarelleta. Menorca

La costa sur de la isla balear reúne algunas de las mejores playas de España: calas de arenas blancas abrazadas por pinos que se asoman al agua desde las rocas. Cala Macarella y su hermana pequeña, Macarelleta, son un excelente ejemplo de este paisaje mediterráneo. Se encuentran a 14 kilómetros de Ciutadella, siguiendo una carretera flanqueada por muros de piedra seca que, después de serpentear entre campos sin cultivar, desciende por un torrente hasta casi alcanzar la arena. Para disfrutar a fondo de un día en estas playas es indispensable llevar gafas y tubo de buceo.

 

Ko Similan, Tailandia

Archipiélago y parque nacional, las nueve pequeñas islas de Similan –en lengua malaya, similan significa nueve– son un paraíso en medio del mar de Andamán. Cercanas a la popular Phuket pero más vírgenes, son las favoritas de los amantes del submarinismo por la transparencia de sus aguas y por la biodiversidad que habita su fondo marino.

 

La playa de Ko Similan, la isla más grande del archipiélago, es célebre por las curiosas formas de sus rocas sumergidas (un ciervo, una hoja, una seta...) y sus arrecifes de coral.

 

As Catedrais, Lugo

Ubicada sobre el mar Cantábrico, en la provincia gallega de Lugo, As Catedrais debe su nombre –y su presencia en la lista de las playas más bellas del planeta– a los curiosos arcos de hasta 30 metros de alto y a las cuevas que la erosión del mar y el viento ha esculpido en la roca. Es una de las playas más espectaculares de España.

 

Estas formaciones se aprecian, sobre todo, desde la playa durante las horas de marea baja, cuando es posible entrar en algunas cuevas o caminar bajo los arbotantes. A poca distancia, en la ría de Ribadeo, se puede seguir un tramo del Camino de Santiago.

 

Palombaggia. Córcega (Francia)

El extremo sur de la alargada isla de Córcega reúne playas que, como la de Palombaggia, ejemplifican el Mediterráneo más puro. Bajo la sombra de los pinos se descubren los juegos de luz que el sol crea sobre las rocas y la espuma de las olas.

 

La cala se encuentra dentro del término de Porto Vecchio, una antigua población marinera ahora dedicada al turismo y con un puerto muy animado. Otro aliciente de Palombaggia es su proximidad a las islas Cerbicale, una reserva natural habitada por multitud de aves marinas.

 

Palolem. India

El cálido mar de Arabia baña esta playa del estado indio de Goa, en la costa oeste. Su lengua de arena de 1,6 km se encuentra delimitada en ambos extremos por dos grandes rocas. Hasta hace poco, las casas (shacks) y las barcas de pescadores eran la única evidencia humana en Palolem, pero recientemente ha surgido una incipiente infraestructura turística, en parte gracias a su aparición en la película El mito de Bourne (2004). A solo 12 kilómetros, los bosques del Cotigao Wildlife Sanctuary son el hábitat de monos y tigres de Bengala.

 

Bora Bora. Tahití y sus Islas

Ancladas en medio del océano, Tahití y sus Islas (territorio francés) guardan paraísos que han seducido a navegantes, exploradores y artistas de distintas épocas. El atolón de Bora Bora es uno de ellos. Su laguna de aguas turquesas refleja la silueta del monte Otemanu, un volcán extinto que se eleva sobre un litoral de arenas blancas y cocoteros. Esta imagen idílica se repite unos kilómetros al este en el atolón Aitutaki de las Islas Cook, donde los hombres de la Bounty casi tocaron su sueño en 1789.

 

Cayo Largo, Cuba

El corsario Francis Drake y también Cristóbal Colón desembarcaron en Cayo Largo antes de cruzar el Atlántico. Cinco siglos después, aquel islote situado a 177 kilómetros de la costa sudoeste de Cuba es un destino único para disfrutar del sol y las aguas del Caribe. Las playas Sirena, Lindamar y Paraíso, con palmeras enanas inclinadas sobre la arena blanca, preservan la imagen de edén que hallaron los antiguos navegantes. Cayo Largo está conectada por barco con Varadero y por avión con La Habana, la capital cubana.

Fuente: nationalgeographic.com.es

¿A cuáles de las playas te irías? :)