Las actividades de evaluación siempre generan ciertos nervios. Y es normal que sea así: en pocas horas, debemos demostrar todo lo que hemos aprendido para superar una materia que ha durado meses. Además, en el caso de un examen de recuperación, el reto se vuelve doblemente complicado. Por una parte, venimos de una experiencia negativa a la que todavía no hemos conseguido dar la vuelta; por otra, sentimos la presión de la última oportunidad antes de repetir la asignatura. 

Aunque a veces resulta complicado aislarse de los pensamientos negativos, es fundamental considerar los exámenes de recuperación como una oportunidad para mejorar y no un castigo. Sin embargo, tener que estudiar en época de vacaciones dificulta el cambio de mentalidad. Por eso, te recomendamos que no te obsesiones con el examen pendiente y busques un pequeño espacio para el ocio.

 

No eres ni el primero ni el último que se va encontrar en esta situación, así que, una vez asumido esto, lo mejor es disponer de herramientas para aprobar el examen sin nervios: desde sesiones de estudio en grupo hasta ejercicios de relajación. En este post, te presentamos 10 consejos básicos que superes los exámenes de recuperación con la mayor tranquilidad posible. ¡Síguelos y haz que el suspenso se convierta en una simple anécdota!

10 claves para superar un examen de recuperación

  1. Revisa el examen que suspendiste. Pide una revisión de examen y observa en qué preguntas obtuviste peor puntuación. Conocer tus puntos flacos te ayudará a acertar en otra ocasión.
  2. Comunícate con tu profesor. Habla con el profesor para que te argumente la puntuación de cada pregunta. Si tienes una buena predisposición, te asesorará para que superes el examen la próxima vez.
  3. Haz un plan de estudio. Cuando te lo juegas todo a una carta, no se puede dejar el estudio para el último día. Divide los temas y decide cuándo y cómo estudiarás,
  4. Márcate objetivos semanales. Para superar las sensaciones de presión y ansiedad, es útil marcarse objetivos realistas a corto plazo. Poco a poco y buena letra.
  5. Pide ayuda a otros compañeros. La cooperación es la base del éxito. Si muestras interés en el tema, seguro que algunos compañeros estarán encantados de ayudarte. También puedes estudiar en grupo con personas que tengan el mismo examen que tú.
  6. Plantéate la opción de las clases de refuerzo. Si ves que el examen te provoca demasiados problemas, busca ayuda externa. La atención personalizada aumenta las posibilidades de aprobar.
  7. Gestiona los sentimientos negativos. Transforma las ideas negativas («volveré a suspender») en inputs optimistas («me esforzaré y esta vez saldrá bien»).
  8. Busca otras fuentes de información. Si las respuestas que diste fueron insuficientes, ve a la biblioteca y busca contenidos fiables para complementar los apuntes.
  9. Consulta el modelo de examen. Es fundamental que sepas a qué te vas a enfrentar. Así pues, practica con exámenes de otros años y ponte a prueba.
  10. Calcula el tiempo que dedicarás a cada pregunta. Repartir el tiempo ayuda a conseguir dos objetivos importantes: responder a todas las cuestiones y dar respuestas equilibradas. Haz el examen con un reloj de pulsera.