Las fotografías deportivas más espectaculares son obras de arte que captan momentos que parecen imposibles

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“Fluye como el agua”, sentenció Bruce Lee. Es como si hubiera visto esta foto. Durante una competición en 2014, la cámara captó ese instante mágico en el que el cuerpo de la nadadora Belinda Hocking parece licuarse.

 

Da la sensación de que fuera a desarticularse. Pero nada más lejos de la realidad. Las articulaciones de la gimnasta rusa Margarita Mamun funcionan perfectamente, y son tan flexibles que le permiten realizar estos movimientos casi impensables.

 

El sepak takraw es un deporte exclusivo del Sudeste Asiático que tiene ciertas similitudes con el voleibol, con la diferencia de que solo pueden golpear el balón con los pies. Eso obliga a los jugadores a realizar movimientos que se asemejan a las coreografías del ballet, como se ve en este instante de un partido entre Malasia y Tailandia.

 
 
Christopher Ren realizando el ejercicio de caballo con arcos. Solo se puede tocar la montura con las manos; por eso, el éxito depende (además de la fuerza de los brazos) de la celeridad con la que mueva las piernas.
 
 
¿Hay mejor forma de simbolizar la rapidez a la que se mueve Rafa Nadal (en la foto)? En un partido de cinco sets, recorre una media de casi 5.000 m, a una velocidad que a veces alcanza los 25 km/h. Lo de su saque ya es algo portentoso: ha llegado a lanzar la bola a 200 km/h.
 
Al saltar, los esquiadores, como Nicholas Fairall (en la foto), alcanzan en el momento del despegue los 100 km/h. El gran angular de la cámara logró deformar las luces para que este salto nocturno adquiriera un toque cosmológico.