Un estudio confirma que la presión que ejerce sobre la carótida y la yugular reduce hasta un 7,5% el flujo de sangre.

Fuente: huffingtonpost.es / quo.es

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Valle Inclán decía que la corbata era "el dogal de la más horrenda esclavitud". Aunque para muchas personas este accesorio ha sido considerado símbolo de la elegancia, también ha habido otras muchas que se han revelado contra su uso. Hasta la fecha, las razones para dicha rebelión han sido estéticas, sociales y culturales, pero parece ser que también hay motivos para hacerlo por cuestiones relacionadas con la salud.
 
 
Malas noticias para los que gustan de llevar corbata o deben lucirla por obligación. Un estudio acaba de confirmar que la presión que este complemento ejerce sobre las venas del cuello —carótida y yugular— reduce el flujo de sangre al cerebro un 7,5% y que esto puede afectar a las capacidades cognitivas.
 
 
Los investigadores del hospital universitario Schleswig-Holstein de Alemania publicaron los resultados del estudio en la revista científica Neuroradiology.
 
 
El experimento se llevó a cabo en 30 individuos con buenas condiciones físicas y saludables a los que se dividió en dos grupos. El grupo de control debía ponerse una camisa de cuello holgado, mientras que al grupo experimental se le pidió que se pusiesen una corbata con nudo windsor apretada lo suficiente como para que resultase ligeramente incómoda.
 
 
Los investigadores hicieron después resonancias magnéticas a todos los participantes en el estudio y así pudieron comprobar que el flujo sanguíneo se redujo hasta un 7,5% en el cerebro de aquellos que portaban las corbatas.
 
 
Aunque la reducción de ese flujo no tiene consecuencias graves en el funcionamiento del cerebro, sí que puede afectar a las capacidades cognitivas del individuo.