Es frecuente dar por buenas ciertas afirmaciones referentes a la alimentación de nuestros hijos porque las hemos oído mil veces a madres, abuelas, amigas… o porque vienen de una fuente de confianza, pero eso no significa que sean ciertas. Te desvelamos cuáles de todos estos mitos son ciertos y cuáles no.
Fuente: ordesa.es
_______________________________________________________________________________
 
 
 
 

Si mi hijo está delgado tengo que darle un suplemento vitamínico

Esto es la mayoría de las veces falso, ya que un niño puede tener una alimentación con aporte elevado de calorías y grasas y tener sobrepeso al mismo tiempo presentar deficiencias de vitaminas y minerales porque casi no consume fruta ni verdura. Independientemente de su peso, un niño bien alimentado recibe todas las vitaminas que necesita, eso sí, su dieta tiene que ser realmente variada, sana y equilibrada. A no ser que el pediatra lo recomiende, no hace falta dar complejos vitamínicos a los niños aunque estén delegados. Puede que esa sea su constitución a lo largo de toda su vida.

 

Los alimentos congelados aportan menos nutrientes que los frescos

¡Falso! Una congelación y descongelación adecuada no afecta prácticamente a las propiedades nutricionales de los alimentos. Combinados con los alimentos frescos, son una buena opción para los niños, sobre todo los pescados que vienen ya limpios y sin espinas. Eso sí, la cadena del frío no se debe romper bruscamente. Descongela los alimentos lentamente en la nevera.
 

Todas las grasas son malas y hay que eliminarlas de la dieta

¡Falso! Las grasas son totalmente necesarias en la alimentación. Nos aportan energía, transportan las vitaminas liposolubles, ayudan a regular la temperatura corporal… Sin embargo, es cierto que no todas las grasas son iguales. Hay que diferenciar entra las grasas insaturadas, las saturadas y las grasas trans.
 
Las grasas saturadas proceden especialmente de los alimentos de origen animal y hay que consumirlas con moderación, las grasas insaturadas proceden de los aceites vegetales y de los alimentos de origen marino y son las consideradas más cardiosaludables, y las grasas trans son las más perjudiciales y hay que reducirlas el máximo posible.

 

Comer entre comidas favorece la aparición de caries

¡Verdadero! Después de cada comida, aunque sea un simple aperitivo, los restos que se quedan en la boca pueden dañar el esmalte y provocar caries, por eso es recomendable lavarse los dientes después de todas las comidas.
 

¿Más de 3 huevos a la semana son malos?

¡Depende! Antes se pensaba que no era adecuado consumir más de 3 huevos a la semana porque alteraba los niveles de colesterol. Pero se ha descubierto que no influye tanto como se creía y que si el resto de la alimentación no es excesivamente alta en grasa y colesterol, el consumo de huevos puede ser perfectamente de 3 a la semana. Eso sí, hay que intentar no añadirle excesiva grasa al cocinarlos y combinar los fritos con otros preparados a la plancha o en tortilla.
 

Si un niño está delgado, no puede tener colesterol

¡Falso! Es cierto que los niños con sobrepeso y dietas desequilibradas y altas en grasa tienen más probabilidades de tener el colesterol alto, pero los niños delgados también pueden tenerlo, bien sea por seguir una alimentación inadecuada o también existen casos de hipercolesterolemia familiar, debida a factores genéticos y hereditarios.