La salud es la inversión que conlleva mayor beneficio. Por ello, es necesario darle la importancia que requiere. Llevar una vida sana y saludable se fundamenta en tres pilares básicos: alimentación, ejercicio y descanso.

Ya pasaron cuatro días del 2018 y varias personas ya habrán olvidado muchos de sus propósitos, incluidos los de salud.

Por ello, te proponemos hábitos sencillos pero poderosos para realizarlos día a día que pueden ayudarte a que, efectivamente, este comienzo de año traiga mejoras a tu cuerpo y tu salud.

 

1. Pasa del ascensor y sube por las escaleras

Hay mucha gente que por carga laboral, tiempo, posibilidades económicas, falta de costumbre o de condición física no dedica parte de su tiempo a hacer ejercicio.
Un estudio publicado en la revista The Lancet analizaba precisamente esta cuestión, y concluía que cualquier actividad física que ayude a alcanzar los mínimos recomendados de 30 minutos al día o 150 minutos a la semana tiene un efecto protector sobre la salud cardiovascular y la muerte prematura. Eso incluye ir a entrenar, pero también subir y bajar escaleras, ir caminando a trabajar o a clase, tener un trabajo que implique actividad física, hacer las tareas domésticas, cargar la compra hasta casa...
Así, cualquier actividad física que incluya en su rutina le beneficiará y subir por las escaleras en vez de coger el ascensor no requiere mucho tiempo, equipamiento ni preparación.
Además, fortalecerá los músculos de las piernas. Con este pequeño hábito se puede llegar a quemar una cantidad extra de calorías.

 

2. Deja el coche, camina o maneja bicicleta

Si tu trabajo está cerca de casa, ya es una buena excusa para no usar el auto y dirigirte a pie, pero si no es así, siempre lo puedes dejar un poco más lejos (como a tres cuadras) y aprovechar para caminar.
Otra opción es ir en bicicleta, tu salud y el mediombiente te lo agradecerán.

 

3. Incrementa el consumo de agua

Tomar agua es un hábito que no cuesta nada y que, sin excusas, todos podemos incorporar en la rutina. Un gran número de problemas de salud se producen por la deshidratación que sufren los tejidos cuando no se toma suficiente líquido.
El agua equilibra la actividad celular del organismo, manteniendo un buen funcionamiento de todos los órganos.
Hidrata las células cerebrales y ayuda a mejorar la circulación para una óptima distribución de los nutrientes que se obtienen de los alimentos.
Sirve para prevenir la fatiga mental y el mal funcionamiento renal.

 

4. Introduce una pieza más de fruta, verduras y hortalizas en tu dieta

La recomendación habitual es comer cuatro o cinco piezas de fruta y verduras al día, pero si normalmente no comes ninguna, pasar de cero a cuatro puede ser mucho pedir.
Céntrate de comer una más de las que comas habitualmente, y asentar ese hábito antes de añadir la siguiente.
Recuerda que frutas, verduras y hortalizas no deben faltar. Son los que proporcionan gran parte de las vitaminas, minerales y fibra, nutrientes fundamentales para el normal desarrollo del organismo. Intenta que en cualquier comida principal haya al menos un alimento de cada grupo.

 

5. Limita el consumo de gaseosas y alcohol

Uno de los grandes lastres de la dieta es la cantidad de calorías que bebemos. El agua debe ser la bebida principal y refrescos o alcohol bebidas esporádicas.

 

6. Reduce la sal y el azúcar de tus alimentos

Tomadas con moderación, no suponen un peligro, pero casi siempre tomamos más de lo que nos conviene y, además de la factura que eso pasa a nuestra salud, ambos condimentos enmascaran los sabores reales de la comida que degustamos.
Reducirlos puede ser un buen propósito, bien haciéndolo poco a poco para que no sepa sosa la comida, o bien cambiándolos por otras especias y hierbas para cambiar sabores.

 

7. Consume menos alimentos procesados y opta por los frescos

Los alimentos procesados pasaron por varias fases que los hacen más sabrosos y duraderos, y eso está muy bien, pero por lo general contienen más sal, más azúcar y más grasas. Es decir, que son bastante menos sanos para el organismo.
Una buena dieta se comienza haciendo una compra saludable. Céntrate en productos frescos y evita los alimentos procesados. La mayor parte de alimentos deben ser frutas, verduras y hortalizas.

 

8. Muévete y haz ejercicio diario

Si eres una persona de hábitos sedentarios, hazle un favor a tu cuerpo y encuentra un rato al día para moverte. Puede ser en el gimnasio, en la calle o en tu casa, incluso en la mesa de tu oficina. Unos 30 minutos diarios de actividad física suponen un empujón enorme a tu salud. Y si un día no tienes tiempo, haz aunque sea 15 minutos de trote o ejercicios en casa: todo vale.

 

9. Practica yoga, meditación u otra disciplina relajante

Algunas actividades como el yoga, el pilates o el taichi, suponen un beneficio añadido al de realizar ejercicio físico: ayudan a relajarnos y nos enseñan técnicas (como la respiración controlada), que son muy útiles.
Puede hacerlo desde casa, con una colchoneta como único equipamiento y dedicándole unos 10 o 15 minutos al día. Con eso es suficiente para empezar a notar los beneficios del yoga, una disciplina que te ayuda a relajarte, fortalecer los músculos y mejorar tu postura entre otras cosas.
Si dedicas unos minutos al día a la meditación, conseguirás mejorar tu respiración y tu concentración, y por lo tanto aprender a enfocarte mejor en tus tareas del día a día.

 

10. Reduce el estrés en tu vida

Este es uno de los aspectos más descuidados y que no se suelen tomar en cuenta. Intenta reducir al mínimo tu nivel de estrés, que sobre todo suele darse en el trabajo. Un exceso de estrés nos lleva al cansancio crónico y a no ser felices, algo muy importante si queremos tener una vida saludable.
Recuerda que vivir sin estrés es el secreto de una vida longeva y de calidad.

 

11. Duerme y descansa lo que necesites

El ejercicio y la alimentación son dos pilares básicos de una vida sana. El descanso es el tercero, y para muchos es tan difícil de alcanzar.
De hecho, dormir lo suficiente (7-8 horas) y con un sueño de buena calidad es fundamental para mantener una vida saludable. Además, si uno duerme poco o mal, aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades.
Establece un horario fijo de sueño y lleva a cabo una rutina previa antes de acostarte. Evita acostarte viendo el móvil o la televisión, son estímulos que entorpecen el sueño.